Asociacion de Belenistas de Madrid

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La vida cotidiana de Jesús
 

"No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo; pues os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías, el Señor, en la ciudad de Belén. Esto tendréis por señal encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre".

Lucas 2, 10-13

Cuando nació Jesús.........


Palestina, antiguo país de Canaán, era una pequeña franja de terreno fronterizo al norte entre Fenicia y Siria, al sur Idumea, al oeste el Mediterráneo y al este las zonas desérticas. De norte a sur la atravesaba el río Jordán con sus 360 km. de recorrido formando tres lagos y desembocando en el último de ellos o Mar Muerto. La zona montañosa destacaba en la zona norte, mientras que en el sur era más árida y menos accidentada hasta perderse en las zonas desérticas.

Palestina estaba dividida principalmente en cinco regiones : Galilea, Samaria, Judea, Idumea y Perea.


Galilea. Por su clima permitía el cultivo de olivos, palmeras, higueras y nogales.

Samaría. Se cultivaba los almendros, olivos, viñedos, plátanos de oriente, algarrobos, terebintos y robles

Judea. En las colinas se cultivaban la viñas, los olivos, los sicomoros egipcios y las higueras. En la zona de la llanura costera se cultivaba el trigo y los pastos.



Idumea. La tierra donde vivían los nómadas beduinos.

Perea. Región oriental, al este del Jordán, que la separaba de Judea y Galilea.


Sólo la mitad de la población de Palestina era Judía. Su religiónera el Judaísmoque consistía en la adoración de un solo Dios, Javeh, y la obediencia a su ley, la Torah, revelada a Moisés y que dominaba toda la vida de los judíos.


Vivían en pueblos y ciudades dentro de los territorios descritos anteriormente y se dedicaban al pastoreo, al trabajo de la tierra y al desarrollo de diferentes oficios como eran carpintero, alfarero, tejedor, herrero, zapatero, curtidor y tintorero entre otros.

Los pueblos disponían de un pequeño número viviendas de sencilla construcción. Suscallejuelas de tierra desembocaban en un espacio abierto a modo de plaza. En la zona central se situaba el pozo comunal y en su perímetro se desarrollaba el mercado junto al lugar donde se agrupaban los talleres de los diferentes artesanos.


La vivienda en sí era pequeña y baja . Unos muros de carga realizados en piedra caliza configuraban el habitáculo más bien alargado. En la cubierta se abría un agujero que se utilizaba como salida de humos. La ventanas eran, pequeñas y estrechas se abría hacía fuera y se situaban en zona alta.



En la jamba derecha de la puerta de entrada se colocaba el Mezuzah, a modo de pequeña capilla que guardaba el Shema, fragmento del Deuteronomio que dice: "Escucha Israel, el Señor es tu Dios, el Señor es uno. Amarás al Señor , con toda tu alma, con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo. Haz esto y vivirás. Enséñalo a tus hijos. Colócalo en las palmas de tus manos y en las jambas de tus puertas. Recítalo cuando te acuestes y te levantes, cuando entres y cuando salgas..."



El mobiliario muy rudimentario, consistía en esteras y almohadones que se utilizaban para sentarse durante el día y para dormir durante la noche. También había utensilios de arcilla o de metal, lámparas de aceite, escoba para el barrido, molino para moler el grano, cántaros y odres de cabra para guardar líquidos.


El clima de Palestina obligaba a levantarse muy temprano durante la mayor parte delaño para evitar las fuertes horas del sol que se destinaban a la comida y al reposo.


Nada más levantarse se procedía a realizar el primer deber cotidiano que era la oración matinal de alabanza a Dios, para posteriormente proporcionar a los animales el agua y alimento necesario. Una vez cumplido estos dos actos se podía satisfacer las propias necesidades de los habitantes del hogar. El desayuno consistía en pan y requesón acompañado con algún fruto seco.


Una vez finalizado el desayuno el hombre se encamina a su tarea diaria ya fuera en labores en el campo o en uno de los diversos oficios.


Mientras tanto la mujer portando un cántaro de barro se dirigía al pozo comunal para recoger el agua fresca que le permitiera desarrollar en la vivienda las tareas diarias.



Ya en casa la mujer preparaba el pan. El proceso era lento y laborioso, consistía en moler el grano de cebada en un molino manual formado por dos piedras circulares. El giro continuo hacía que rotara la piedra superior sobre la inferior moliendo la cebada y convirtiendo el grano en una harina tosca.



De levadura se utilizaba una pequeña cantidad de masa fermentada conservada del día anterior y que se mezclaba con agua.

La mezcla de la levadura obtenida con la harina de la molienda en el interior de una artesa a base de trabajarla daba lugar a una masa que se dejaba esponjar durante dos horas, antes de su cocción.


Las familias más pudientes hacían el pan con grano de trigo mientras que los más humildes lo confeccionaban con grano de cebada.



El pan era sin duda alguna el principal alimento, tenía un significado religioso y místico. Ante él se mostraba una actitud sagrada teniendo como costumbre el de partir el pan y nunca cortarlo.



Entre otros alimentos tenían las aceitunas, leche, requesón, miel, quesos, huevos, aceite, frutas como uvas, pasas, dátiles, higos y granadas , entre las verduras, puerros, cebollas, ajos, pepinos, lentejas, habichuelas y habas.


En ocasiones se servía pescado en salazón del mar de Galilea y pollo hervido o palomas. El cordero y la carne de cabra solo se comía en días de fiesta y sólo se podía cocinar con fuego de leña de vid.



Las leyes religiosas prohibían ingerir la carne de cerdo y de rumiantes que no tuvieran la pezuña hendida así como la liebre. Previamente había que desangrar a los animales mediante un ritual que sólo se permitía a los sacerdotes.


La comida se hacía al mediodía. El ritual comenzaba con el lavado de las manos para evitar todo tipo de impurezas y mucho más cuando no se hacía uso ni de cuchillos ni tenedores ni cucharas. Todos se sentaban en el suelo sobre esteras que se extendían para tal acometido y su posición permitía bien las piernas dobladas bajo el cuerpo o sobre ellas en sentido de arrodillarse.


Los judíos tenían el hábito de orar antes y después de la comida en señal de acción de gracias por los alimentos que se iban a recibir.



El único plato que se usa es el que se utiliza para servir el alimento que consiste en una artesa o plato de cobre. Para coger el alimento se coge con los dedos o se acompaña con el pan que se dobla para que permita poner el alimento sobre él.



Después de la comida los hombres se reunían en la sinagoga. Existían dos espacios por un lado el que se reservaba a hombres y niños y otro separado por una celosía reservado a mujeres. No había ni sacerdotes ni sacrificios. La dirigía el rabí u otro comité de miembros elegidos. El acto comenzaba con la oración que un miembro de los asistentes hacía delante del Arca que guardaba los textos sagrados. Todos los asistentes permanecían de pie y con la cabeza cubierta por un manto rayado del que colgaban unos flecos que se llamaban talit. Posterior a la oración se procedía a lectura de uno de los pergaminos que se encerraba el Arca y que correspondía a uno de diferentes pasajes de las escrituras, procediendo posteriormente a su comentario y reflexión. A la finalización se procedía a la colecta.



Las sinagogas se utilizaban de escuela, solo asistían los varones. La educación era estrictamente religiosa y se les enseñaba a leer a partir de los cinco años para que pudieran leer las escrituras. De los diez a los quince años el único texto era la Biblia, y a partir de los quince años se procedía realizar estudios de teología conforme se enseñaba en el Talmud.



Desde pequeños en sus hogares la familia les enseñaba tanto las leyes como la historia de Israel y les iniciaban en la memorización de los diferentes textos de las Escrituras.



Todo tipo de trabajo se suspendía en el Sabbath, día consagrado a honrar al Señor. Desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado, se suspendían 39 clases de trabajo comprendiendo todo tipo de actividad a excepción de las necesarias para salvar la vida humana.



Para la cena de los viernes las mujeres preparaban platos especiales con anterioridad para evitar el trabajo durante el sabat y tanto ellas como sus hijos vestían túnicas limpias en señal de festividad.



Diversos eran los oficios artesanales que tenían al hombre ocupado. Toda actividad manual estaba bien considerada en su mayor parte como era la alfarería, zapatería, sastrería, herrería, calderería, platería, orfebrería, carpintería y albañilería. Menos digno se consideraba los curtidores y tintoreros cuyo trabajo lo debía desarrollar fuera de las ciudades y contra el viento para evitar malos olores. Los oficios se transmitían generacionalmente de padres a hijos y su símbolo se llevaba consigo, así el carpintero se colocaba una viruta detrás de la oreja, los tintoreros portaban un trapo de colores y los sastres una aguja clavada en su túnica.



El alfarero trabajaba con un torno de madera compuesto por dos ruedas de diferentes dimensiones con eje vertical que va de la mayor que se sitúa en la parte inferior a la menor colocada en la parte superior. Girando con el pie la rueda mayor hacía girar a su vez a la menor donde se colocaba una pella de barro, que previamente había amasado, trabajándola con sus manos humedecidas y dándola la forma necesaria durante su rotación.



El albañil trabajaba en la construcción de paredes de casa y bancales. El material principal utilizado era la piedra y el ladrillo. En la edificación una buena cimentación era fundamental como soporte de los muros superiores. Se resolvía cavando zanjas hasta encontrar terreno firme o roca rellenándolas posteriormente de piedra y cal. En las esquinas se colocaba una piedra grande y cuadrada como remate del encuentro entre dos paredes. El equipo de útiles consistía en plomada, la caña como medidor y cordel.



El herrero trabajaba el hierro sobre un yunque que se incorpora a un tronco de encino que le sirve de base. El fuelle accionado manualmente estaba hecho de piel de cabra o vaca dejándole el pelo. El herrero trabaja el hierro al rojo vivo que tomará con unas tenazas y sobre el yunque golpeará dándole la forma adecuada a base de golpe de martillo.


El agricultor lo primero que tenía que hacer era preparar la tierra para ararlas. Después de la lluvias de otoño, que era cuando las tierras estaban más blandas, se procedía al arado. A continuación la siembra del grano se hacía esparciéndolo sobre el terreno o se introducía en surcos.



Cuando el trigo estaba crecido se procedía a la siega con hoces y se llevaba las espigas a una zona de terreno duro para trillarlas y separar el grano, posteriormente se aventaba el grano para separarle de la paja.




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