El sonido que más identifica la Navidad es, sin lugar a dudas, el villancico. Los pequeños con panderetas, zambombas y demás instrumentos cantan al nacimiento de Jesús.
Hasta la década de los sesenta era habitual que los niños y adolescentes fueran por las calles cantando villancicos y solicitando aguinaldos.
El origen de los villancicos se sitúa en los poemas cortesanos que sobre asuntos amorosos se cantaban en los salones e la nobleza española en los siglos XV XVI. Luego pasaron a formar parte de las cantatas eclesiáticas y finalmente fueron adoptados por el pueblo llano que les dio vida y es lo que ha permitido que llegasen hasta nuestros días.
El villancico es un género de composición poético musical que en principio fue cantado por una sola persona, aunque pronto pasaron a ser polifónicos. El tema de los primeros villancicos fue profano limitándose, como hemos dicho, a asuntos amorosos siendo más tarde, con la tendencia a sacrilizar la lírica cuando comenzaron a tratarse argumentos religiosos entre los que destacaban los de Navidad.
La forma de los villancicos fue fijada por los poetas de los cancioneros de finales del siglo XV y su nombre deriva del villançete de Carvajales, un poeta cortesano del rey Alfonso V.
Su estructura se compone de un estribillo inicial que varía entre uno y cuatro versos al que siguen estrofas musicales tripartitas, cada una de ellas con una coda que retoma la melodía y rima final del estribillo.
Durante los siglos XVII y XVIII el villancico era una especie de cantata religiosa que se ejecutaba durante las liturgias que se celebraban desde el día de la Inmaculada Concepción hasta Reyes en las principales iglesias de las capitales. En las pequeñas iglesias estas cantatas se adaptaban a una expresión más humilde.
El canto de los villancicos en los templos se suspendió cuando en la misa de Nochebuena los jóvenes armaban jarana cantando, silbando y haciendo sonar instrumentos estridentes, esto hizo que únicamente se permitiera cantarlos en la calle y en el interior de los hogares.
En estos principios del siglo XXI, durante la época de Navidad, son los altavoces e los comercios los que siguen avivando la tradición de los villancicos.
Es de constatar que en el libro Guiness figura la canción Blanca Navidad, cantada por Bing Crosby la que más tiempo ha permanecido en cabeza de las listas de éxitos, y es Noche de Paz, villancico creado en 1818 por un sacerdote y compositor aficionado de Austria, el más cantado en el mundo.
Una costumbre extendida por todas las regiones mediterraneas era la de instalar en la iglesia una joven que acabase de parir, junto con su niño, acompañada del hombre más barbudo del lugar que durante un tiempo antes debía dejar descuidada la barba y larga. La madre debía besar y acariciar a menudo al bebé, y cuando el hombre se disponía a hacer lo mismo, era abucheado por la gente y le exigían que se cortase la barba.